La forma en la que el Gobierno presenta el proyecto de ley es engañosa. Claro que el Poder Ejecutivo puede mandar proyectos, pero después el Congreso puede hacer lo que le plazca: puede rechazarlo, ratificarlo o plantear un proyecto distinto.

El hecho de que el proyecto oficial sólo se pueda ratificar o rechazar es un intento del Poder Ejecutivo de atar nuevamente al Congreso a su voluntad. Pero lo cierto es que el Parlamento puede decidir al revés de lo que espera el Gobierno. Los legisladores no tienen obligación de tratar lo que envía el Gobierno. Deben aprovechar el tratamiento de esto que se envía para debatir otra iniciativa.

Si los legisladores no aprovechan esta oportunidad corremos el riesgo de que se agrave la crisis y se va agotar una instancia fundamental de debate en la que el campo depositó esperanzas.

Esperemos que el Congreso asuma su rol. La resolución [125, por la que el Ministerio de Economía dispuso la suba a las retenciones de granos] es confiscatoria. Los legisladores no deberían aprobarla, porque además, el Poder Ejecutivo está incurriendo en un exceso del ejercicio de sus facultades respecto de legislar en materia impositiva.

Alguien podrá decir que es solo una estrategia politica, el gobierno posee mayoria en el congreso, pero hay demasiada presion en juego. Yo me imagino ahora, incluso al diputado o senador mas consecuente con los K, estar analizando si vale la pena o no para su carrera politica seguir al partido K o escuchar al sector que protesta. No se si es mayoria, pero ya muchos no soportan la situacion, y la clase media ya se hace presente.