Abril 2008

Monthly Archive

El culo de una arquitecta

Posted by Martin on 30 Abr 2008 | Tagged as: De por ahí, humor, literatura

[del gran blog de Pedro Mairal. Gracias a Lauritita por el descubrimiento.]

el culo de una arquitecta

No suelo concordar con el prójimo varón sobre cuál es el mejor culo. Noto un gusto general por el culito escuálido de las modelos flacas. A mí me gustan grandes, hospitalarios, macizos. Me gusta el culo balcón, que sobresale y se autosustenta como un milagro de ingeniería. El culo bien latino, rappero, reggaetón, de doble pompa viva y prodigiosa.

Me salen versos cuando hablo de culos. Quizá porque en los culos hay algo más antiguo y atávico que en las tetas, que en realidad son una intelectualización. Las tetas son renacentistas, pero el culo es primitivo, neanderthaliano. Con su poder de atracción inequívoca, su convergencia invitadora, es un hit prehistórico. Despierta nuestro costado más bestial: el del acoplamiento en cuatro patas. Las tetas son un invento más reciente, son prosaicas. El culo, en cambio, es lírico, musical, cadencioso, indiscernible del meneo de caderas, del ritmo, la batida de la bossa que retrata a la garota que se aleja en Ipanema.

Porque el culo siempre se aleja, siempre se va yendo, invitando a que lo sigan. Se mueve en dirección contraria de las tetas que siempre vienen y por eso suelen ser alarmantes, amenazadoras, casi bélicas (me acuerdo de las tetas de Afrodita, la novia de Mazinger Z, que se disparaban como dos misiles). Las tetas confrontan, el culo huye, es elegía de sí mismo, se va yendo como la vida misma y deja tristes a los hombres pensando qué cosa más linda, más llena de gracia aquella morena que viene y que pasa con dulce balance camino del mar.

Las mujeres argentinas tienen orto, las colombianas jopo, las brasileras bunda, las mexicanas bote, las peruanas tarro, las cubanas nevera o fambeco, las chilenas tienen poto. O mejor dicho, las chilenas no tienen poto, según mis amigos transandinos que se quejan de esa falta y quedan asombrados cuando viajan por Latinoamérica. Yo mismo casi me encadeno a la muralla del Baluarte de San Francisco en el último Hay Festival de Cartagena de Indias para no tener que volver y poder seguir admirando el desfile incesante de cartageneras o barranquilleras cuyos culos altaneros merecían no este breve artículo sino un tratado enciclopédico o un poemario como el Canto General.

De las cosas que hacen las mujeres por su culo, la que más ternura me da es cuando lo acercan a la estufa para calentarlo. No lo pueden evitar. Pasan frente a una chimenea o un radiador y acercan el culo, lo empollan un rato. El culo es la parte más fría de una mujer. Siempre sorprende al tacto esa temperatura, el frescor del cachete en el primer encuentro con la mano.

Durante el abrazo, se puede llegar a los cachetes de dos maneras. Una es desde arriba, si la mujer tiene puesto un pantalón, pero es dificultoso y lo ajustado de la tela impide la maniobra y la palmada vital. La otra forma es desde abajo y eso es lo mejor, cuando se alcanza el culo levantando de a poco el vestido, por los muslos, y de pronto se llega a esas órbitas gemelas, esa abundancia a manos llenas. En ese instante se siente que las manos no fueron hechas para ninguna otra cosa más que palpar esa felicidad, para sentir con todos los músculos del cuerpo la blanda gravitación, el peso exacto de la redondez terrestre.

Se suele pensar que, en el sexo, la posición de perrito somete a la mujer. Pero hay que decir que abordar por detrás a una mujer de ancas poderosas puede ser todo lo contrario: es como acoplarse a una locomotora, como engancharse en la fuerza de la vida, hay que seguirla, no es fácil, uno queda subordinado a su energía, hay que trabajar, darle mucha bomba, carbón para la máquina. Es uno el que queda sometido a su gran expectativa, absorto, subyugado, vaciándose para siempre en la doble esfera viva de esa mantis religiosa.

Una vez vi un hombre de unos 45 años dando vueltas al parque, corriendo tras su personal trainer. Lo curioso es que era una personal trainer, y las calzas azules de esta profesora de gimnasia evidenciaban que tenía un doctorado en glúteos. Como el burro tras la zanahoria, el hombre corría tras ella sin pensar en nada más que ese seguimiento personal. No me sorprendería que a la media hora hubiera un grupo de corredores trotando detrás, en caravana. La música de los culos es la del flautista de Hamelin. Los hombres, con su legión de ratones, van tras ella, hipnotizados.

Las mujeres saben aprovechar sus recursos. Yo trabajé en una empresa en el mismo piso que una arquitecta narigona (esas narigonas sexys) y con un “tremendo fambeco”. Ella sabía que era su mejor ángulo y lo hacía valer, con unos pantalones ajustados que dejaban todo temblando. Era una de esas oficinas cuadradas, llenas de líneas rectas: el almanaque cuadriculado, la tabla rectangular del escritorio, la ventana, los estantes, las carpetas de archivos. Un lugar irrespirable de no ser por el culo de la arquitecta que a veces pasaba camino a tesorería o a la fotocopiadora. Su culo era lo único redondo en todo este edificio de oficinas. Lo único vivo yo creo. Nunca intenté nada (se decía que tenía un novio), pero en una época yo pensaba escribir una novela con los acoplamientos heroicos que imaginé con ella. Una novela que iba a titular, con un guiño a Greenaway, “El culo de una arquitecta”.

No escribí ni dos líneas de esa novela, pero sí algunos poemas que ella nunca leyó. Me acuerdo que la veía antes de verla, la intuía en un ritmo particular que tenía el sonido de sus pasos, un peso, un roce de la cara interna de sus muslos de falsa mulata. Cuando aparecía en el rabillo de mi ojo, ya sabía plenamente que se trataba de ella. Y pasaba y todo se detenía un instante, el memo, el mail, la voz en el teléfono, todo se curvaba de pronto, no había más rectas, todo se ovalaba, se abombaba, y el corazón del oficinista medio quedaba bailando. No exagero.

Además era plena crisis del 2002. Todo se derrumbaba, caían los ministros, los presidentes, caía la economía, la moneda, la bolsa, caía el gran telón pintado del primer mundo, caía la moral, el ingreso per cápita, todo caía, salvo el culo de la arquitecta que parecía subir y subir, cada vez más vivaracho, más mordible, más esférico, más encabritado en su oscilación por los corredores, pasando en un meneo vanidoso que parecía ir diciendo no, mirame pero no, seguime pero no, dedicame poemas pero no. Ojalá ella llegue a leer esto algún día y se entere del bien que me hizo durante esos dos años con solo ser parte de mi día laborable pasando con tanta gracia frente al mono de mi hormona. Y ojalá se entere también que, cuando me echaron, lo único que lamenté fue dejar de verla desfilar por los pasillos respingando el durazno gigante de su culo soñado.

dany.tur.ar

Posted by Martin on 27 Abr 2008 | Tagged as: De por ahí

Si hay alguien que camina los caminos pandilleros desde siempre, ese es el Dany. Pronto, si hace algun arreglito con una empresa de viajes, podrá tener la página que se merece: www.dany.tur.ar.

Buenos Aires, 31 de marzo.-
Subdominio .tur.ar
Nic Argentina informa que el registro de nombres de dominio bajo el subdominio .tur.ar se iniciará el 31 de mayo de 2008, ingresando a www.nic.ar.

Noticia en nic.ar

Juan Libertador

Posted by Martin on 23 Abr 2008 | Tagged as: fútbol

Boquita, como siempre, capo de la Libertadores.

¿Estás asustado plumífero?

Para entendidos del fuchibol

Posted by Martin on 19 Abr 2008 | Tagged as: Amigos

Juan corre menos y Pinino Más
Pepe busca montañas y Pipino Cuevas
Juan era menor y Sotomayor
Pepe era gordo y Marcelo Delgado
Pedro construía edificios y Gastón Casas
Walter come manzanas verdes y Ricardo Rojas
Juan movió el alfil y Diego La Torre
Pepe era judí­o y Américo Gallego
Juan era feo y Medina Bello
Sergio toma cerveza Quilmes, Martí­n Palermo y Juan Esnaider
Juan usa martillo y Walter Pico
Ernesto corta el pasto y el Turu Flores

Esteban usa Palmolive y Javier Lux
Carlos es rubio y Alfaro Moreno
Tito escribe puntos y Jorge Comas
Marcos es grosero y Pablo Caballero
Juan comió Dogui y Hugo Gatti
José extraña Misiones y Oscar Córdoba
Andrés ama Adrogué y Reinaldo Merlo
Veréis al inglés hornear y al Turco Asad
Mario siempre está gritando “Dale Palito Ortega” y Andrés D’Alessandro
Las cosas hay que hacerlas aunque Pepe dude y Coco Basile
Roberto se hace cargo del puesto y Gastón Sessa
Marta prefiere los besos suaves y el Bichi Fuertes
A Ramiro le sobran pestañas y a Agustí­n Cejas
Garcí­a aún no se subió a ningún caballo pero Navarro Montoya
Jorge usa red para pescar y Diego Cagna

de mi amigo y ex jefecito waldo

El origen del Pogo

Posted by Martin on 14 Abr 2008 | Tagged as: joditas, las grutas

Del maestro bajo la lluvia, Lucas Varela

Pogo y stage diving en un concierto de hardcore punk. Antes de Günter la gente iba a los recitales y se sentaba quietita y atenta y no volaba una mosca hasta que el concierto terminaba.

Pero un día Günter no aguantó. Estaba viéndolo a Mozart, ahí… un teatro lleno, Mozart haciendo el sólo de piano más impresionante del mundo, y Günter mirando a los costados y la gente como si nada, como si fuera Copani atando con alambre o el pelado de la plaza que imita a Arjona, y Günter sintiendo la presión de su cerebro contra las paredes interiores de su cráneo, su cabeza a punto de explotar y los dedos de Mozart apenas visible de tan rápidos que se movían y de reojo la vio, de reojo Günter vio a la señora del peinado enorme hacer lo impensable, poner los ojos chiquitos y la boca grande y exhalar un sonoro bostezo y Günter dijo ah no, eso sí que no…

– Aguante Mozart_ susurró, y el caballero del monóculo se volvió a mirarlo.
– ¿Cómo dice?
– Aguante Mozart, papá.
El hombre se quitó el monóculo y miró a Günter como decidiendo si lo ignoraba o sí le exigía una explicación. Pero la expresión que observó en los ojos del joven impactó en su alma y dijo…

– Tiene razón, joven. Aguante Mozart.
La esposa del señor desvió la mirada.
– ¿Decías, querido?.
– Aguante Mozart, Dora.
– Aguante Mozart, señora– lo apoyó Günter inmerso en la sensación que sólo conocen los que están a punto de hacer historia.

Dora entendió en la sonrisa de su marido lo que todavía no tenía nombre, y repitió:
– Aguante Mozart.

Y sin poder reprimirse, aplaudió diciendo una y otra vez:
– Aguante Mozart.

Las filas próximas se fueron contagiando como si una onda expansiva de bardo las fuera alcanzando, y aquí y allá fueron apareciendo débiles ‘aguante mozart’, y más aplausos, y un señor del fondo elevó la voz y se oyó un “¡vamos, loco!”.

Los niveles superiores del teatro tardaron pero finalmente fueron alcanzados por la ola. Desde el centro del recinto Günter, parado sobre la butaca, observó extasiado el fenómeno , pero todo era todavía un débil agite detrás de una cortina de timidez y años de represión y auto-censura. Günter esperó, supo que no era el momento indicado aún y aguzó la mirada siguiendo el desarrollo del contagio hasta ver que ya casi no quedaba nadie quieto y callado. Supo que era hora, y gritó:

– ¡VAMOS, SALTEN PUTOS!

Fue el grito de guerra antes de la embestida. Una ancianda de la primera fila saltó al escenario y se abalanzó sobre Mozart interrumpiendo el concierto hasta que un fornido joven se acercó y la separó del músico, sin saber que acaba de convertirse en el primer plomo de la historia.
Y en el apogeo de la inspiración, Günter improvisó.

– ¡Mozart no se murió, Mozart no se murió, que se muera Salieri la puta madre que lo parió!.

Y el tono era simple y pegadizo y todos corearon y una señora se sacó el vestido y lo revoleó mientras se balanceaba en los hombros de su marido, y Günter saltó chocando los hombros contra el caballero del monóculo y este, ya en cuero, le devolvió el empujón y en pocos segundos el teatro era un rito inicial de sudor y prendas revoleadas y cánticos recién nacidos hasta que llegó la fuerza policial y tomo medidas.

Mientras esposaban a Günter, el señor del monóculo se acercó y le dijo:

– Gracias, joven. He perdido 10 años de edad. ¿Puedo saber su nombre?.
– Pogo, Günter Pogo.

Regresan los pretextos

Posted by Martin on 04 Abr 2008 | Tagged as: videos propios

Querida gente:

Algunos (principipalmente algunas) saben que vengo amagando hace bastante con la resurección de mi weblog personal (aunque me haya adueñado de este).

Como ya me dolía el gesto de tanta gambeta de mentirita y el defensor me aprendió las mañas, sin pensarlo mucho le pegué al arco desde afuera.

Así es: para alegría de pocos e indeferencia del resto, habrá nuevos Textos y Pretextos.

www.textosypretextos.com.ar

Esta vez llego a los 90 minutos con aire. (espero).

El primer texto de esta nueva etapa se trata de un relatito sobre la extrañisima experiencia verídica que viví en el centro de córdoba, donde los rumores de un malón de saqueadores se hicieron tan fuertes (llegando la informacion por mensajitos de texto, cual flautista de hamelin de la modernidad) que los comercios cerraron sus puertas y todo de volvió un psicosis de película.

Acá el link a esa entrada

Además de otras secciones como fotos, videos y links a cosas que voy leyendo durante la semana, agregué funciones de suscripción tanto al canal RSS (para los que sepan pa qué) y avisos por email, de modo que cuando publico algo les llega a su correo.

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Espero que se alegren como yo… y que nos encontremos en los comentarios.